Superalimentos

Superalimentos

Seguramente esta palabra de “superalimentos” os suena bastante. Ya vemos en muchos supermercados diferentes opciones y hoy me gustaría hablaros de ellos.
Si nombramos “acerola, azaí, maca, granada, arándanos rojos, bayas de goji, sésamo, nueces de Brasil, semillas de chía, semillas de lino, algas (espirulina, chlorella…), kale, cúrcuma, jengibre, cacao crudo, algarroba, té matcha…”, lo más seguro es que nos suenen muchos, otros no, de hecho, algunos todavía no los conozco ni yo.
Sinceramente, he ido introduciendo muchos de ellos poco a poco en mi alimentación, los uso a diario en panes (como habéis visto en algunas de las recetas de nuestros panes), en batidos (como las algas, semillas, cacao…) o en platos diversos como en cremas u otras elaboraciones.
Cuando empecé a añadirlas no era muy consciente de que fueran “superalimentos”, simplemente las usaba mi madre en casa o, por curiosidad, he ido comprando y probando los diferentes sabores y texturas que aportaban en mis platos y elaboraciones culinarias. Posteriormente, una vez que fueron eliminándome alimentos por mis intolerancias alimentarias, vi que muchos de estos “superalimentos” tenían propiedades maravillosas, y que podían “suplir” en cierta medida las carencias que pudiera tener por otro lado.
¿Pero son tan increíbles como parecen? En mi día a día, las introduzco pero no me obsesiono en ello, no voy pensando… “¡ay que hoy no he tomado tal o cual semilla o germinado!, ¡seguro que hoy no he completado mi alimentación!”. Las agrego a mis platos por su sabor, su textura y, sobre todo, por su aporte nutricional, pero eso no quita que el resto del día me pueda descuidar de lo que como.
¿Qué quiero decir con eso de “descuidarme de lo que como”? Pues bien, si en mi día a día ingiriese sólamente fritos, alimentos procesados, elaboraciones pobres, exceso de proteína animal (que ya ha avisado la OMS de la necesidad de su reducción), nada de frutas y verduras… pues ya podría yo tomar todos los superalimentos del mundo, que mi salud intestinal y mis intolerancias alimentarias seguirían siendo una pena.
En mi opinión, la clave está en el equilibrio, en comer sano, de todo lo que puedas comer, seguir sobreviviendo a esas alergias e intolerancias alimentarias que uno tiene enredando en la cocina como si fuera un alquimista, y en todo ello, dar ese toque extra que puedan dar los superalimentos que también aportan sus propiedades.
No podemos olvidar que en ese equilibrio y vida sana, además de comer de todo y saludable, está el deporte, fundamental en el día a día, yoga, pilates, o el que más le convenza a cada uno, además de la necesidad de desconectar del estrés en el que vivimos y de frenar la mente que nos va atropellando por el camino.
Nosotros no somos dietistas ni nutricionistas. Hoy no venimos ofrecerte una u otra variedad porque además no vendemos productos. Sólo compartimos nuestra vivencia con los superalimentos, que su uso puede ser beneficioso por sus propiedades y nutrientes claro está, pero que todo ello esté dentro de un equilibrio (“mens sana in corpore sano”) para que esos aportes puedan darse realmente.
Para terminar, os dejamos algunos enlaces de páginas web o libros que hablan sobre este tema, para que también os ayude a tener una visión más completa de los superalimentos.

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